Me he pasado el fin de semana pensando que si debía subir o no esto, ya que este tema es muy delicado. Pero si no lo digo ahora seguramente no lo diga nunca.
¿De qué os hablo?
De la manera en la que se educa últimamente a muchos niños. He visto a niños por la calle hablando con sus madres como si se tratase de una criada. Esto me parece realmente injusto. Pero por lo que yo me quejo de verdad es la expectativa que se tiene hoy en día de un reproche madre-hijo.
Os dejo por aquí un video que habla de la disciplina. Esto tampoco es lógico. No me parece bien pegar a un niño.
Otra de mis razones de queja viene de la manía que tienen los padres con lo de "tener una relación fluida con su hijo". Hay un humorista llamado Gila que decía:
"La relación con mi padre era fluida. Si. Me ponía un plato de lentejas delante.
- NO
-Hijo cómete las lentejas
-NO- Plaf¡
Nuestro diálogo era fluido y yo me comía las lentejas. Pero hoy en día es algo así.
-Hijo cómete las lentejas.
- NO.
-Cómete las lentejas que así tu cuerpo tendrá más energías y...
-NO
-Pues toma, un plato de macarrones
Ninguna de estas maneras son las mejores para educar a tu hijo ¿No crees?
Ninguna de estas maneras son las mejores para educar a tu hijo ¿No crees?
En el primer el niño comerá las lentejas por miedo a que le vuelvan a pegar.
Pero en el segundo ejemplo no se come las lentejas.
Esta última suele pasar por la confusión que hay con el maltrato.
La solución a esto siempre es buscar una manera de que se coma las lentejas, sin recurrir a la violencia.
El nombre de esta entrada. Disciplinar a un niño a tortas, por poco que haya hecho, si que se tiene que tomar un poco como maltrato. Pero regañarle y darle un pequeño azote. Eso no tiene nada que ver con el maltrato. El maltrato es algo muchísimo mas serio. El maltrato es tan duro que yo ni siquiera puedo explicaros como es.
Y prefiero no poneros imágenes.
¿Conclusión?
La conclusión que he sacado yo es que no está bien enseñar a los niños con violencia, porque si en una pareja de enamorados no hay lugar para ello, en una familia menos. Y es que en el amor no hay sitio para una bofetada, porque si de verdad la madre quiere a su hijo, le hará entender que tiene que comerse las lentejas sin necesidad de pegarle de tal forma. Como por ejemplo diciéndole que si no se las come, no le va a darle nada más. De esa forma cuando el niño empiece a sentir que tiene hambre, valorará mucho mejor la idea de comerse las lentejas (Que seguramente, cuando se las coma al fin, le sabrán mejor por el hambre que tenia). Porque no podemos dejar que siempre se salgan con la suya, ya que entonces les estarías acostumbrando a ello y al final seria el niño quien regañase a la madre y no al revés. Por eso es tan importante aprender a decirle no, sobretodo cuando son pequeños. De todas formas, aunque antes he dicho que no se debe pegar al niño, si él te sigue llevando la contraria, si se pone a berrear y a gritar o te insulta, pues en ese momento, en el cual se ha pasado de la raya, le das un cachete o una bofetada (Controlando tú fuerza, sin hacer daño, porque el niño no tiene ni tanta resistencia física ni fuerza como la de un adulto) para darle a entender que no vas a tolerar ese punto de irrespetuosidad.
Pero también, tenemos que comprender que a lo mejor al niño las lentejas le saben a tierra y por eso no se las quiere comer.
Entonces en esos casos, pues puedes buscar alguna otra solución que también haga feliz al niño. Como por ejemplo, reducir la cantidad de lentejas y ponerle queso o jamón serrano (Mi madre me hacia eso, y para mi estaban más buenas), o ponerle colorante para que tengan un aspecto más bonito o simplemente dándole una pequeña recompensa (Como una barrita de chocolate o si le gusta pintar por ejemplo un lápiz de un color que aún no tenga) hasta que se acostumbre a su sabor.
La entrada ha sido hecha con ayuda de mi amiga Kalea Wayland. Las dos tenemos casi la misma edad. Y me habría sabido muy mal subir la entrada sin poner que me ayudo un poco.







